m‡s contenido

 

 

tus historias tienen muy poco contenido, dijo el cr’tico y me mir— con ojos bien intencionados, pero serios. aj‡, contenido, dije yo, y eso ÀquŽ es en realidad? no me gustan los contenidos, son tan perecederos, contienen cantidad de equivocaciones y pretensiones, est‡n llenos de falsedades. yo quiero escribir historias desprovistas de todo contenido, bien livianas, suspendidas como un pez en el agua mansa. quŽ mierda!, Àte das cuenta?, ahora la cosa se pone contenidosa, dije yo, s—lo porque exiges m‡s contenido. el contenido es el enemigo de todo texto, ni se diga de las historias. ÀÁcontenido!?,  me da n‡useas. tengo que parar.

 

 

Se–al

 

 

cuando el dogo del amigo de los animales y canciller del imperio alem‡n, el pr’ncipe otto von bismarck-schšnhausen, mat— a dentelladas al perro salchicha del hotelier straubinger, muchos usuarios del balneario bad gastein vieron en ello una mala se–al para las venideras relaciones germano-austriacas. en tanto, testigos presenciales reportaron, de manera fidedigna, que el perro salchicha se hab’a dejado desguazar a placer, admirado como estaba ante el noble animal alem‡n. tambiŽn aquello fue una se–al.

 

 

© Friedrich Achleitner, y o o y .

© paul zsolnay editor, Viena 2006

© Traducci—n: Claudia Sierich, Caracas 2009

 

 

 

bebedor de leche

 

 

mi padre, ferviente admirador del bebedor de leche, el fŸhrer, odiaba la leche. tambiŽn yo cuando ni–o odiaba la leche, por lo que al igual que mi padre admiraba al fŸhrer. me impresionaba una foto en particular que mostraba al ÒfŸhrer en el campo de batallaÓ, en la que el fŸhrer tomaba leche. al frente, sobre la mesita plegable, ten’a una rebanada de pan de la raci—n del ejŽrcito. recostada sobre Žsta, una media tajada m‡s, arriba la cuarta parte de otra y en la punta, otro poquito de pan a modo de pir‡mide escalonada. el fŸhrer adem‡s estiraba el me–ique al sostener el vaso. lo que confirmaba su gran estilo. nuestro pe—n, en cambio, sol’a sostener la cuchara con el pu–o cerrado. de lo que no me di cuenta en aquel momento, fue que el gran constructor llamado fŸhrer constru’a con el pan una peque–a tumba. justo hab’a comenzado la campa–a contra polonia.

 

 

© Friedrich Achleitner, y o o y

© paul zsolnay editor, Viena 2006

© Traducci—n: Claudia Sierich, Caracas 2009

 

 

 

castillo bohemio

 

 

en un castillo bohemio siempre es oto–o. en un castillo bohemio siempre llueve. huele a moho y a oto–o. las alamedas son tristes, porque llevan a un castillo en el que siempre llueve. todos detes-  tan el castillo, la lluvia, la niebla y las hojas mojadas amarillas y rojas a sus pies. detestan sus ramas mojadas y desnudas. detestan el oto–o, el castillo y la lluvia. s—lo el mal poeta espera encontrar en un castillo bohemio, a franz kafka.

 

 

© Friedrich Achleitner, y o o y

© paul zsolnay editor, Viena, 2006

© Traducci—n: Claudia Sierich, Caracas 2009

 

 

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