Elega Quinta

 

(A la memoria deI pintor Hubert Aratym)

 

 

Nunca ms confortars mi alma,

oh amante, ngel de la conversacin,

jams recordar tu cuerpo como entonces

aquello dolorosamente bello que no llegamos

a alcanzar, ese nosotros -un guio desde lejos,

un par de ojos, un borde de labio, el gesto

de un saludo al pasar

                  -ya va a pasar, ya pas-

nunca ms acudes, cual ngel, a mi mesa

y hablas y me serenas el corazn,

ya nunca corners otra vez del rbol

de la vida, del pan arborescente de nuestra sangre

y nunca ms

                  el recuerdo de la piel, deI pelo,

                                   del dedo sobre la hoja, del crudo

                                                     fro en la delgada noche

invadir tu lecho.

Jams la brisa de una de tus pestaas separar

tu ojo, un solo golpe de tu prpado,

la mirada de l0 mirado, ya

nunca volvers a irte, nunca

                                   te habrs ido,

nunca ms te saludar entre el revuelo

de la muchedumbre, ya no

dejas de orme una ves ms, te has esfumado

del otro lado del umbral. Suavemente te llamo

y no te vuelves.

 

 

Marie-Thrse Kerschbaumer,  Neun Elegien/Nueve elegas

Wieser Verlag, Klagenfurt/Celovec 2004

Traduccin: Mara Elena Blanco 2004

 

 

 

Elega novena

 

 

Antiguo eres, ngel

de rostro juvenil,

sabes tanto del mundo,                                                       

irradias hacia m sabidura

ancestral, eterno joven,

heraldo del ayer, de astros lejanos,

nosotros, polvo de estrellas:

bramando llegas como espritu,

esperas en silencio,

custodio de las almas,

esperas en silencio,

protector del cuerpo,

quieto e impasible

me dejas hacer.

Antiguo eres, ngel,

con el rostro

de los que han de venir,

blanca la vela plegada

de tus alas,

aguardas a mi lado

como si dirigieras mi brazo,

mi mano, mis pisadas,

me ordenaras las miradas,

la escucha, t que todo sabes

y todo realizas,

Άγγελος  ͗άρχος

compaero olvidado,

antiguo y joven guardin abandonado.

No tengo que pedirte,

conoces tu mandato,

eres el mensajero

que me ha sido allegado.

 

 

 

Marie-Thrse Kerschbaumer,  Neun Elegien/Nueve elegas

Wieser Verlag, Klagenfurt/Celovec 2004

Traduccin: Mara Elena Blanco, Viena 2004

 

 

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