Los olvidados

 

 

R’en, hablan

conocen los inviernos aśn mejor que la nieve

 

Duermen en sus pesadillas enjaulados

Despiertan y se burlan de sus sue–os

Todos los d’as mastican su memoria y beben la aventura

Contemplan el horizonte como piedras lanzadas al vac’o

 

En vano ti–en las huellas de sus pasos

Son como el viento, sin camino

En sus manos las grietas son dobles

Como son dobles las l‡grimas que surcan n—madas

 

Piensan en el mar, en los puertos donde gaviotas

y pa–uelos acogen cansancios y viajeros

 

ŔQuŽ antiguos p‡jaros anidan en sus ojos?

 

Ara–ados, derraman vino en sus heridas

 

ŔQuŽ estrellas mueren en sus noches?

 

Dios los esp’a. ŔEn quŽ templo el sosiego

sus flores blancas, en quŽ vergel

en quŽ planeta el amor de los hombres?

 

Errantes persiguen la sed y el hambre a tropezones

Se agrupan

Se reparten la lluvia cuando llueve

Se reparten la luna cuando hay luna

 

A fuerza de mirar el cielo les ha nacido un vuelo

Ya no tienen brazos sino alas

para partir con sus fantasmas.

 

 

© Norah Zapata-Prill, Antolog’a/Anthologie

© LiterAturForum, Viena, 2008

 

 

 

Reencuentro

 

 

Aqu’ est‡n, aśn de pie

arrimados los unos a los otros

los viejos libros de mis primeras letras

 

Sus historias aśn se r’en de la ignorancia

con la que me iniciaba en el misterio

 

El aroma ha cambiado

Ya no es el de las lluvias sobre grietas v’rgenes

sino el de ‡rboles que han resistido al invierno de muchas estaciones

 

Este, tiene la p‡gina veinte marcada con el verde trŽbol

Y aquŽl, la frase subrayada

la que desmenuza el pan por conocer la raz—n del hambre

 

Ese, una p‡gina rota como si hubiese aquel d’a

podido m‡s la espina que la rosa

 

ŔY esta historia en la que actu— el cosmos

su pasi—n transitoria?

ŔY aquel manual er—tico que visti— de papel

el ansia y el poema

y llen— mi cuerpo de vi–edo y tierra?

 

ŔY este otro

quiz‡s el m‡s querido por estar ya tan viejo

el predestinado, que tiene luces propias

en medio de sus sombras

 

e higuera en cuya savia es fiebre el rezo

y en cuya alma un dios se crucifica cada d’a?

 

Que la esencia venga con la noche

puesto que hoy es de noche

Que las palabras en torno a la fogata se incineren

 

As’ como los ‡rboles, sin piedad por si mismos

voy a dejar a la hojarasca mis manos

mis hojeadores dedos, mis esposas

mis pies y la hierba y el camino

 

Que todo sea por un grano

Un nuevo brote

Un nuevo libro.

 

 

© Norah Norah Zapata-Prill, Antolog’a/Anthologie

© LiterAturForum, Viena, 2008

 

 

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